Un autorretrato de tiras reactivas


 

Lo recuerdo bien. Demasiado bien. Había un niño gritando que me despertó y tras  un tiempo en el que pude orientarme me di cuenta de que estaba en una cama de hospital. Había cables y tubos en mi cuerpo, mi boca estaba seca y había máquinas que sonaban a mi alrededor. Los gritos de un niño que era llevado en una camilla y que pasaba junto a mi con la cabeza cubierta de sangre se quedaron en mi memoria. ¿Cómo es que había yo llegado aquí?

En los meses de verano previos a mi hospitalización pediátrica me despertaba varias veces en la noche para orinar y tomaba muchos vasos de agua. Pasé varios días en estado letárgico en un sillón entre cada ida al baño. Mi jóven cuerpo se estaba desvaneciendo. Todo ese tiempo, sin tener idea de lo que pasaba, se formaban niveles elevados de productos ácidos en mi torrente sanguíneo. Dos semanas antes de mi noveno cumpleaños mi padre me llevó cargando a la sala de emergencias del hospital Mount Sinai en la Ciuad de Nueva York. Urgentemente, fui canalizado y de pronto todo se obscureció.

Crecer con diabetes tipo 1 es una batalla, pero también me ha enseñado muchas cosas sobre mi mismo. Cuando eres forzado a manejar tus propios niveles de glucosa en sangre, aprendes a apreciar la sinfonía elegante y a la vez complicada que tu páncreas tiene como misión para ti, hasta que ya no lo hace. Sin profesionales médicos en mi familia y mi inclinación natural hacia el harte y las humanidades, la idea de perseguir una formación profesional en medicina no parecía lo que yo eligiría. La diabetes tipo 1 abrió una pasión intelectual que no hubiera encontrado de otra forma. Han pasado 22 años desde que desperté en la Unidad de Cuidados Intensivos y sólo estoy a unos meses de graduarme de la escuela de medicina. Siempre seré un paciente antes que un médico. Conforme me acerco a estudiar mi residencia para convertirme en endocrinólogo, con muchas noches de insmonio por delante y en mis momentos de grandes esfuerzos, tendré muy claro y comprenderé lo que es ser el paciente asustado que me llevó a salir adelante. Puedo comprender y conectarme con mis pacientes porque yo soy uno también.

Es gracias a mi diabetes que encontré mi llamado y pude hacer algo más grande de ello. Soy lo que se conoce como un estudiante de medicina “no tradicional” ya que mis antecedentes escolares son en artes y no en ciencias. Crecer con diabetes me ofreció la pasión por la ciencia de forma que me ha ayudado a combinar las artes en la medicina. El equilibrio delicado de la insulina y la glucosa no son hechos tajantes en una hoja de un libro, es una coreografía elegante; es una preesntación intricada; es una orquesta de moléculas infinitas: es arte.

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Mientras cursé la escuela de medicina había dos cosas que me mantenían con los pies en la tierra y estas eran el arte y mi diabetes. Algo muy triste sucede con los estudiantes de medicina a medida que progresan en su educación y sus carreras:  pierden la empatía. La cantidad de trabajo y sacrificios que uno tiene que pasar en este viaje dificultan mantenerse equilibrado y cuidadoso con los pacientes. Una vez más, vivir con diabetes significa que constantemente me es recordado lo que es ser un paciente y, expresádome frecuentemente através del arte con mi dibujo es que soy capaz de encontrar equilibrio y llegar a acuerdos con muchas de las cosas difíciles con las que lidiamos los profesionales médicos.

Mi páncreas defectuoso me robó muchas cosas pero también me dio algo: me hizo un llamado.


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ESCRITO POR MIKE NATTER, PUBLICADO 12/08/16, UPDATED 01/26/18

Michael Natter es un artista de 31 años de edad y estudiante de medicina originario de la Ciudad de Nueva York. Actualmente estudia el último año de la carrera de Meidicina en la Escuela de Medicina Sidney en la Universidad Thomas Jefferson en Philadelphia, PA. Michael fue diagnosticado con diabetes tipo 1 en 1994 cuando tenía 9 años. Dato curioso: antes de entrar a estudiar en la Universidad de Columbia creó y publicó un comic llamado “Captain Langerhans: Diabetic Superhero,” (Capitán Langerhans: Superhéroe con Diabetes" con el fin de ayudar a los niños recién diagnosticados a comprender la compleja patofisiología de esta condición en un lenguaje que pudieran comprender. Sigue a Mike en instagram mike.natter y en Twitter: mike_natter.