COMUNIDAD DE DT1 SOBRE LA DISCRIMINACIÓN

 

El incidente del restaurante Mike’s Pig Pen de Watertown, Nueva York, de hecho le ha dado a la comunidad de DT1 algo de qué hablar. Después de que el propietario, Mike Cornell, colocará un rótulo en el que solicitaba que las personas con diabetes se inyectaran insulina en el baño para no molestar a otras personas que se quejaban, toda la comunidad se unió con incredulidad e indignación. El rótulo fue retirado desde entonces y se emitió una disculpa; sin embargo, la declaración pone de relieve la ignorancia que gira en torno a las enfermedades crónicas, específicamente la diabetes. Rótulos como estos perpetúan la vergüenza para el tratamiento de la diabetes y refuerzan la flagrante discriminación contra las personas con diabetes Tipo 1 y diabetes tipo 2. Esto es lo que la comunidad tenía que decir al respecto:


“Me entristece profundamente ver este tipo de actitud hacia cualquier persona que padece una enfermedad crónica. Dado que yo misma padezco diabetes Tipo 1, a menudo he tenido que controlar mi azúcar en sangre o tomar insulina en lugares públicos. A veces ya es bastante incómodo, sin tomar en cuenta la vergüenza externa. Avergonzar a una persona, especialmente a un niño, sobre su autocuidado es inaceptable. La carga de la enfermedad ya es un gran problema en sí. Las personas podrían sentirse avergonzadas por revisar sus niveles de glucosa en sangre o por tomar insulina, y optan por no hacerlo para hacer sentir a los demás más cómodos. ¿Qué tan triste es eso? Lo que este propietario de restaurante está haciendo sin saberlo es hacer que la gente que toma insulina se sienta “menos que los demás”. Nadie está obligado a ver a una persona con diabetes autotratarse. Preferiría un letrero que diga: “Este establecimiento le da la bienvenida a todos los consumidores. Si un cliente está cuidando su salud y te hace sentir incómodo, ten la libertad de ver a otro lado. Puntos extras si puedes cambiar tu malestar por empatía y sentir compasión por los miembros de tu comunidad”. -Natalie Strand, M.D.

“Una vez me gritó una pareja de mediana edad mientras me inyectaba (debajo de un suéter y alejado de todo el mundo) en un restaurante. Tenía 11 y me asustó tanto que incluso tuve miedo de revisar mis niveles de azúcar en sangre en público. Ahora que soy mayor, si alguien incluso me mira ligeramente disgustado, lo miro directamente mientras me inyecto. ¿No te gusta? No mires”. -Tarlee Eastham

“Está bien, solo le pido a todos los demás que por favor vayan al baño cuando su páncreas libere insulina. Creo que simplemente es justo”. -Lisa Judkins

“Nos han pedido varias veces que salgamos para la administrar la dosis, o si podríamos hacerlo en el auto antes de entrar… aprovecho este momento para informarle a la gente sobre cómo funciona la dosificación, y que ‘no, no podemos administrar la dosis antes de llegar’ porque ni siquiera sabemos qué quiere comer nuestro hijo con diabetes Tipo 1, y sí, si él deja espacio para el postre necesitará una segunda inyección. Tal vez deberían estar agradecidos porque no tienen que pensar dos veces sobre las opciones de alimentos y agujas en cada comida… la gente necesita más información”. -Jordan Majesta

“A mi hijo se le bajó el nivel de azúcar en una ferretería y pidió en la cafetería una bebida azucarada; le preguntaron ‘¿por qué no hiciste algo al respecto antes?’ y luego dijo, ‘ustedes las personas con diabetes son increíbles’. Estaba muy disgustada y presenté mi queja; manejaron bien la situación, pero el daño ya estaba hecho”. -Kurt Foessel

“Esto es muy molesto. Lamentablemente hemos enfrentado la discriminación en muchas instituciones, como en campamentos y jardínes infantiles. Le he enseñado a mi hijo a no avergonzarse o esconder su diabetes Tipo 1. Nunca respetaría un cartel como ese y sin duda nunca más frecuentaría este establecimiento”. -Rachel Mudge Dorfman

“Solía ocultar mis inyecciones ya que me sentía tan avergonzado de que la gente se quedara viendo y si no había un baño cerca, dejaba de inyectarme insulina. ¡Gracias a Dios superé eso! No solo eso, sino que generalmente tomas tu insulina y comes enseguida. ¿Cuando llevan tu comida a la mesa acaso simplemente te levantas y te vas para luego regresar a encontrar tu comida fría? Eso es ridículo”. -Kelly-Anne Lawrance

“No tenemos más opción que inyectarnos. Los que no tienen diabetes tienen la opción de ver hacia otro lado, si se sienten incómodos. Los baños no son el lugar adecuado para encargarte de las necesidades médicas. Además de ser algo antihigiénico, esconder cosas en los baños nunca promueve aceptación, comprensión y familiaridad con lo que tenemos que hacer para sobrevivir.”– Beverley Williams

“Qué pena. Como dice mi hijo, ‘solo estoy haciendo el trabajo de mi páncreas; siéntete dichoso que el tuyo funciona’. No importa, inyectémoslo en la mesa, es parte de quién es él”. -Melinda Butler

“Realmente decepciona oír eso, pero siempre ocultó mi glucómetro debajo de la mesa o en mi bolso cuando hago reviso mi nivel de glucosa. Siempre solía ir al baño cuando usaba mi pluma de insulina o era muy discreta con el mismo debajo de la mesa. Incluso ahora a menudo voy al baño con mi bomba para inyectarme la dosis o lo hago discretamente. Mi endocrinólogo dice que está bien revisar tu nivel de azúcar en sangre en el baño; es mejor porque puedes lavarte las manos antes y después. Cada uno con su gusto, pero he sido entrenada para hacer eso durante 30 años, supongo que para evitar a las personas metiches o comentarios y preguntas estúpidas. ¡Las personas ya no tienen filtro!”-Dianne House

Mi hija fue diagnosticada con esta odiosa enfermedad que ha cambiado totalmente nuestras vidas hace un año. Es importante saber y entender que con diabetes Tipo 1, ella tiene que determinar qué va a comer al pensar al respecto y calcular cuando ve la comida; después, hay que averiguar los carbohidratos que va a consumir y luego hay que hacer los cálculos para saber exactamente cuánta insulina necesita para poder introducirle eso a su cuerpo. Solo eso es frustrante; consume tiempo y, al inicio del diagnóstico, es vergonzoso. ¡Especialmente para una niña de 13 años de edad! Nunca podré entender por qué tiene que ir al baño para ponerse una inyección. Y pensar que alguna persona podría sentirse ofendida por esto me revuelve el estómago. Como personas adultas, como cualquier persona, nosotros debemos defender a cualquiera que tenga una discapacidad o enfermedad”.– Roben Davis MacDonald

“Dado que he dependido de una bomba por más de 13 años, rara vez tengo que inyectarme, pero no voy al baño para hacerlo. Una vez me sucedió que se cayó un frasco en el piso del baño y se rompió. Sin embargo, si tomaba insulina en una mesa de un restaurante, no sé cómo alguien podría darse cuenta; se puede hacer muy discretamente. Además, eso es mucho menos molesto que las personas con sus teléfonos celulares en el cualquier parte”.-Kimberly Davis de Ford

“Les aseguro, hay más muchas cosas que se desconocen sobre la diabetes Tipo 1. Es como caminar en una cuerda floja… es hacer malabarismo en una fina línea… solo la vida de mi hijo es el único elemento en la línea.

Tengo una niña de 2 años. A veces pienso: ¿y si ella contrae esta enfermedad también? Bien, haré mi mejor esfuerzo para enseñarle lo mismo que le enseñé a Ayden. ¿Te imaginas si llevo al baño a mi hija de 2 años cada vez que que necesita una inyección de insulina? ¿Qué le enseñaría eso? ¿Qué le enseñaría a mi hijo si le digo que se sienta orgulloso de este proceso de formación de su carácter, pero lo escondo en el baño para sus tratamientos? Creo que mi hijo ya sufre lo suficiente, sin que yo lo haga sentir que debe ocultarlo. Porque si él crece pensando eso, ¿qué pasará cuando sea adolescente? ¿Se sentirá demasiado avergonzado para medicarse o decirle a sus amigos que puede necesitar su ayuda? ¿Se le bajará o elevará su nivel de azúcar y arriesgará su vida y la de otros? No gracias. Le seguiré enseñando a mis hijos las habilidades y el carácter que desean. Le seguiré enseñando a mi hijo a no tener miedo, a que no se avergüence, sino que acepte esto como parte de su vida y que lo abrace. Que le enseñe a otros y muestre compasión por cualquiera que sobrelleva cualquier tipo de enfermedad”. -Bethany Cheal