MI ACTO DE EQUILIBRIO: SUPERANDO MI ANSIEDAD

8/22/17
ESCRITO POR: Alexi Melvin

Haber sido diagnosticada con diabetes tipo 1 durante mi segundo año de la escuela superior fue brutal en muchos aspectos y solamente intensificó la magnitud de mis problemas con la ansiedad que yo ya tenía. Tan lejos como puedo recordar en mi pasado, siempre tuve ansiedad social. Parecía que yo nunca podía conectarme con mis compañeros.

Mi padre siempre ha estado en la industria del béisbol de grandes ligas, por eso siempre estuve viajando y constantemente cerca de adultos. Supongo que crecí un poco más rápido de lo que debía. Lo cual me dio un cierto nivel de independencia y madurez que fue muy útil cuando me diagnosticaron con diabetes tipo 1.

Los primeros dos meses con esta enfermedad los pasé sorprendentemente bien. Tuve maravillosos educadores y médicos que me enseñaron sobre la diabetes en el hospital de niños Phoenix y me sentí confiada de que podría manejarla como una profesional. Calculé la proporción de los carbohidratos con lo que fuera que estaba comiendo, me di a mí misma mi novalog (junto con mi lantus en las noches) y estuve lista para continuar. Mi etapa de luna de miel ayudó en que mis niveles de azúcar en la sangre estuvieran consistentemente muy buenos. Después del almuerzo iba a la enfermería de mi escuela todos los días, me medía mi azúcar y me administraba insulina, al igual que lo hacían los otros chicos con diabetes tipo 1 en la escuela. (Éramos como seis). Definitivamente me sentía apoyada.

Todavía recuerdo el día que mi ansiedad por la diabetes finalmente mostró su lado oscuro.  Estaba sentada en mi clase de inglés y repentinamente me sentí mareada y desorientada.  Normalmente mantenía mi medidor de azúcar en la sangre en la enfermería, pero afortunadamente tenía uno extra en mi bolsa. Discretamente revisé mi nivel debajo de mi escritorio. No lo tenía peligrosamente bajo, pero estaba en los 80s. Respiré aliviada, pero pedí permiso para ir a la enfermería.

Por alguna razón, ese día todas las complicaciones y los futuros niveles bajos y altos posibles, así como otras emergencias relacionadas, inundaron mi cabeza. ¿Qué hubiera pasado si yo hubiera tenido un nivel muy bajo y mi mamá no hubiera estado conmigo? ¿Qué hubiera pasado si yo me hubiera administrado accidentalmente demasiada insulina? ¿Qué hubiera pasado si mi pluma hubiera funcionado mal? ¡¿Puede funcionar mal mi pluma?! ¿Qué hubiera pasado  si mis compañeros de la escuela me hubieran visto desmayar? ¿Qué hubiera pasado si hubiera perdido el control por completo?

Todas estas frases “¿Qué hubiera pasado si…?” continuaron en mi cabeza a lo largo de los últimos años de la adolescencia y los inicios de mis 20s. Mi A1C aumentó progresivamente pues yo misma mantuve un nivel alto a propósito por miedo a que mi nivel estuviera bajo. Sabía que estaba en un mal camino y tenía que encontrar, de alguna forma, la manera de lidiar con esto, pero ¿cómo? Mi ansiedad y mis miedos aparecían continuamente. Siempre allí en mi cabeza.

Empecé a escuchar cosas sobre el Dexcom. Esperé un tiempo hasta que sentí que el sistema había sido perfeccionado y finalmente obtuve uno.  Era sorprendente saber lo que pasaba dentro de mi cuerpo con respecto a mis niveles de azúcar en la sangre; especialmente cuando estaba sola o dormida en la noche. Pero mientras esto me daba paz mental en algunos aspectos, en otras ocasiones me daba estrés. Me di cuenta de que me estaba volviendo aún más paranoica y obsesiva sobre mis niveles de azúcar. Verdaderamente ésta era una relación de amor/odio con el Sr. Dexcom.

Después de viajar de acá para allá entre la ciudad de Nueva York y Los Ángeles por estudios y trabajo, algo en mí me dijo que tomara un descanso y que regresara al Área de la Bahía donde estaba mi familia, en las bellas colinas de Berkeley. Conscientemente decidí encontrar mi espiritualidad y paz mental. Supe que ésta era la única manera en que podría aliviar mi ansiedad por la diabetes. ¡O por lo menos valía la pena intentarlo!

Aquí hay algunas cosas que he descubierto en mi camino de iluminación que me han ayudado a superar el estrés, la ansiedad y los miedos, tanto con relación a la diabetes tipo 1 como a la vida en general.

¡Mantén una rutina pero también diviértete!

Disfruto la rutina, pero también disfruto la espontaneidad y la aventura. Puede que te preguntes cómo una persona podría tener simultáneamente estos dos estilos de vida.

Sabiendo cómo la comida juega con mi cuerpo y lo que los niveles del esfuerzo físico le hacen a mi azúcar en la sangre, para mí es clave sacar lo mejor de mis días, ya sea que me relaje en casa O que viaje a un lugar emocionante.

Me levanto, como unos huevos y tal vez una pieza de pan tostado alto en fibra o tocino, hago yoga o voy a caminar, hago algunos mandados, como un almuerzo alto en proteína, me doy un baño, trabajo en mis proyectos de escritura, hago la cena. Éste es un  ejemplo de mi rutina en casa. Sin embargo, si estoy viajando o si quiero planificar un día afuera, hago los ajustes necesarios. Siempre incorporo los alimentos que necesito en mi dieta y que conservan o mejoran mi energía en mis términos. Si necesito descanso, ¡yo descanso!

Lo que me lleva a…

Usa tus instrumentos, pero confía en tu cuerpo.

Tenemos suerte de que en estos tiempos tenemos acceso a muchos instrumentos que nos ayudan a manejar la DM1 más fácilmente. Pero, tal como lo mencioné según mi experiencia, algunos de nosotros tenemos un asunto de amor/odio con ellos. Los Dexcoms pueden ser irritantes. Las bombas pueden hacernos sentir un poco menos de libertad. Pero, al mismo tiempo, son nuestros mejores amigos.

Lo que funciona para mi es tomar un descanso de mi Dexcom ocasionalmente. No mucho tiempo, solamente uno o dos días para regresar a un estado de sincronía con mi propio cuerpo. Es importante no perder la sintonía con las señales naturales y propias del cuerpo para saber cuando algo está mal y cuando te sientes de lo mejor. Cuando lo tengo puesto y si me da más ansiedad de lo usual, ocasionalmente apago el alerta de “las caídas”, para que yo no exagere y empiece a corregir un nivel bajo que ni siquiera ha pasado todavía. Por supuesto, esto no es siempre recomendado. ¡Siempre mantengo encendido el indicador de alerta cuando estoy durmiendo o ejercitándome!  

Mantén tus pensamientos en el presente.

“Vive el momento” se ha convertido un poco en un dicho cliché estos días, así que pensé en redactarlo un poco diferente. Es verdaderamente importante enfocarse en la vida tal como viene. Yo tenía la costumbre de enfermarme de preocupación por los posibles niveles bajos o altos que podría tener después de comer o hacer algunas cosas. PERO, ¿qué de bueno hay en preocuparme en este momento sobre un nivel bajo si no lo tengo bajo? Parece un concepto simple y así debería ser. Si hay algún problema con el azúcar en la sangre, lo enfrentamos de la mejor manera que podamos de minuto a minuto. La mejor parte es que esto terminará.

Acoge a tu niño interno.

No te olvides sobre la parte de ti que solamente quiere ser un niño otra vez, ¡para jugar!

Toma el tiempo para hacer cosas que te hagan reír, las cosas que te gustaban hacer cuando eras niño, las cosas que te permitan expresarte a ti mismo en tu forma más verdadera. Ya sea escribiendo, pintando, corriendo, tocando un instrumento, estando en la naturaleza o ¡yendo a Disneylandia! Las personas que tenemos diabetes tipo 1 nos enfrentamos con muchas cosas “difíciles” diariamente, así que nunca te niegues esas cosas. Siempre hay tiempo y esto te trae una gran paz y satisfacción. Y con la paz vienen  mejores A1Cs.

Sé independiente, pero ten un sistema de apoyo.

Recuerdo que acepté mis responsabilidades muy pronto después de ser diagnosticada. Fui motivada por mis doctores y mis padres para que aprendiera exactamente la forma de manejar las cosas por mí misma sin alguna ayuda y lo hice. Raramente mis padres tuvieron que revisar para asegurarse de que estaba haciendo bien lo que necesitaba hacer, es decir revisando mi azúcar en la sangre o administrándome la cantidad correcta de insulina. Pero al mismo tiempo sabía que ellos estaban allí. Si tenía alguna pregunta o dudaba de mí misma, ellos me apoyaban.

Una de mis mejores amigas, Sarah, fue diagnosticada con DM1 exactamente un año después que yo. Pasamos lo mismo juntas y estoy increíblemente agradecida. Algunas veces manejamos las cosas muy diferentemente, pero esto da una perspectiva única y reconforta saber que no todo el mundo enfrenta su diabetes tipo 1 de la misma forma. Es encantador conectarse con otros que tiene diabetes tipo 1 y aprender de ellos, así como ellos aprenden de ti.

Experimenta.

Nunca me interesé en cocinar antes de ser diagnosticada.  Pero una vez que, por necesidad, empecé a investigar sobre la nutrición, ¡me enganché y me quedé intrigada! Empecé a experimentar con alternativas más bajas en carbohidratos. No digamos que me niego a mí misma, pero disfruto siendo una persona saludable y disfruto menos picos en mis niveles de azúcar en la sangre. Ahora cocino regularmente y lo encuentro como un medio creativo además de una forma de obtener mi combustible diario. También busco activamente  alimentos nuevos orgánicos para que me hagan sentir más revitalizada y tomo nota de cómo reacciona mi azúcar.

Permítete sanar.

No seas tan duro contigo mismo. Enfrentarse a cualquier enfermedad  puede afectar nuestra cordura, lo cual es comprensible. Trato de no juzgar mis emociones conforme surgen. Respira, reconócelas y entonces exhala. Tal vez permanecerán contigo por un tiempo más largo o tal vez se irán. De cualquier forma, solo déjate sanar.

Desde que me trasladé a Berkeley, he estado estudiando varias formas de sanar a nivel espiritual. El denominador común con todas esas formas es el equilibrio.

La vida es un acto de equilibrio, ya sea que tengas o no tengas DM1. Todas estas cosas me han ayudado exponencialmente a superar mi ansiedad y continúo descubriendo más de mí misma. ¡Como tú lo harás!


Más sobre Alexi: La historia de la diabetes tipo 1: Dónde hemos estado y hacia dónde vamos   

Alexi Melvin

Alexi Melvin es una reportera independiente y escritora de guiones que vive en el Área de la Bahía. Fue diagnosticada con diabetes tipo 1en 2003 y le ha apasionado la creación de conciencia desde entonces. Sus otras pasiones incluyen el cine, los animales y la sanación espiritual. Revisa su página en Facebook @ https://www.facebook.com/healingwithalexi/.