CÓMO LA ACUPUNTURA CAMBIÓ MI VIDA

7/28/16
ESCRITO POR: SARAH SWAMBERG, MASTER EN CIENCIAS Y ACUPUNTURISTA TITULADA

En el 2008 tenía 26 años, vivía y trabajaba en la ciudad de Nueva York y a mi DM1 le prestaba solo la atención necesaria para mantenerme sin problemas. Disfrutaba de una carrera muy exitosa, divertida y en ocasiones bastante estresante como productora de efectos visuales en unas instalaciones de postproducción. Durante los momentos más intensos en el trabajo me di cuenta que era cuando se me dificultaba dormir, estaba propensa a la ansiedad y experimentaba períodos intensos de fatiga. Aconsejada por una amiga, opté por la acupuntura para que me ayudara a manejar estos síntomas. ¡Poco sabía que seguir su consejo me cambiaría la vida por completo!

Vivo con diabetes tipo 1 desde los siete años, y soy una orgullosa nerd de ciencias/matemáticas, la medicina “alternativa” ciertamente no tenía una unión lógica. Pero siempre estoy dispuesta a probar abierta a cosas nuevas así que le di una oportunidad. Empecé a sentir los efectos positivos instantáneamente. Luego de mi primer tratamiento de acupuntura dormí mejor, como no lo había hecho en años. Al día siguiente mantuve la calma excepcionalmente, bajo presión. Me sentí intrigada y continué con los tratamientos cada semana. Tenía más energía, me sentía menos irritada, mi digestión mejoró y en general me sentía más feliz y saludable.

Casualmente (o al menos así lo pensé) el control del azúcar en mi sangre se empezó a equilibrar

Mi siguiente examen de hemoglobina A1c estaba entre los 6 por primera vez en años. Empecé a hacer mi propia investigación sobre la ciencia detrás de la acupuntura´, ¡y me di cuenta que no era ninguna coincidencia! Estudios científicos han probado que la acupuntura reduce las hormonas que provocan el estrés, las mismas que contribuyen a que los niveles de glucosa en la sangre aumenten. Me encontraba a mí misma llegando a las citas semanales de acupuntura armada de preguntas, pasaba más y más de mi tiempo libre leyendo sobre medicina china. Había mucha más información ahí de lo que yo había notado, miles de años de historia y evidencia. Mi novio en ese entonces (¡ahora mi esposo!)  me sugirió que asistiera a la escuela para aprender sobre medicina china y aunque me reí de la idea por ser  totalmente improbable, él había plantado la semilla.

Solo unos meses después me encontraba en una sesión informativa en la mejor universidad de medicina china que hay en la ciudad de Nueva York, en donde pronto aplicaría para inscribirme en su programa de cuatro años para la maestría en Ciencias de la Medicina China Tradicional. Estaba determinada a aprender este enfoque y compartirlo con el mundo.

Screen-Shot-2015-09-24-at-3.31.59-PMLa universidad fue extenuante. Estudié una combinación de biomedicina “occidental” y medicina china tradicional, mi hambre por el conocimiento era insaciable. Me encanta la forma en que la medicina china trata a la persona en conjunto, no solo los síntomas. Esto hizo que pensara sobre el cuerpo humano de una manera totalmente nueva y emocionante. Del mismo modo aprendía más sobre la anatomía y la psicología, comprendiendo mi propia enfermedad de una manera más profunda.

Es posible que suene fácil, pero fue un gran descubrimiento para mí llegar a saber que si quería sentirme lo mejor posible, necesitaba cuidarme bien. Eso significaba que el control de mi DM1 debía convertirse en una prioridad. Por primera vez en mi vida esto no representaba un inconveniente o una tarea, ¡era algo que yo deseaba hacer! Actualicé mi bomba de insulina y adquirí un CGM (monitoreo continuo de glucosa, por sus siglas en inglés) y vi como mis números mejoraban dramáticamente. ¡Dejé de esconder mi bomba de insulina y empecé a realizar mis exámenes de azúcar en la sangre en público! También aprendí mucho de cómo la acupuntura puede ayudar a la DM1, no sólo regulando las hormonas del estrés sino también a lidiar con la ansiedad y la depresión que muchas veces acompañan a esta enfermedad. También aprendí sobre el tratamiento y la prevención de las más desagradables complicaciones a largo plazo como los problemas de riñón, neuropatías, retinopatías y gastroparesis. En verdad estaba aprendiendo a adueñarme de mi propia salud y de mi diabetes. Poco sabía que todo esto me estaba preparando para el reto más grande de mi vida…. ¡el embarazo!

Mi esposo y yo nos casamos justo antes de que iniciara mi programa. Me apoyó mucho cuando emprendí mi nueva carrera y aunque ambos sabíamos que queríamos hijos, acordamos que esperaríamos hasta que yo terminara la escuela. Dos años después de haber iniciado el programa (¡tan solo iba a la mitad!), y luego de ver a muchos pacientes de acupuntura que lidiaban con problemas de infertilidad, pensé que quedar embarazada no sería tan sencillo, especialmente con mis antecedentes endocrinos.

No había manera de saberlo pero decidí dejar de usar los anticonceptivos, porque pensé que tal vez le llevaría algo de tiempo a mi cuerpo volver a regularse. ¡Estaba tan equivocada! Ese mismo mes sabía que algo me estaba haciendo sentir “diferente” alternaba entre ataques de fatiga e intensa energía, los olores eran extraños y lloraba por comerciales de televisión. Decidí hacerme un examen de embarazo para descartarlo y quedé totalmente en shock (y un poco aterrada) cuando el resultado dio positivo.

Creo que muy pocas personas podrían decir que el embarazo es fácil, pero estar embarazada y padecer de DM1 es una cosa totalmente diferente. Mi endocrinóloga (que fue la primera persona a quien llamé luego de enterarnos) me dijo que controlar mi nivel de azúcar sería un trabajo de tiempo completo y no podía haber estado más en lo correcto. Fue una montaña rusa de horribles subidas y peligrosas bajadas, junto con unas náuseas matutinas desagradables (en mi caso las náuseas eran todo el día) y cambios emocionales. Todo esto con la sensación de que había perdido el control de mi cuerpo por completo.

Desde el principio ajustamos los índices  basales y del bolus semanalmente, lo que significó tener más citas con el doctor por nueve meses de las que la mayoría de personas tiene durante toda su vida. Estaba consciente de los posibles riesgos y consecuencias aterradoras, así que trabajé mucho para mantener una buena hemoglobina A1c durante todo mi embarazo, lo cual no fue nada sencillo con mis hormonas fluctuando constantemente. Encontré una increíble acupunturista que tenía experiencia en embarazos de alto riesgo. Sus tratamientos semanales me ayudaron a mantener mi ansiedad bajo control, los cuales estoy segura que contribuyeron a la salud (¡e inteligencia!) de nuestra hija Sadie, quien nació solo una semana antes de lo previsto, saludable por completo, nueve libras de pelirroja exquisitez. Aunque esos nueve meses fueron difíciles, todo valió la pena cuando conocimos a nuestro nuevo retoño.

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Luego de pasar algunos meses en casa con Sadie, volví rápidamente a estudiar y terminé mi maestría. Recurrí a la acupuntura para poder manejar el estrés de ser mamá y estudiante, así como para ayudar a mantener mi azúcar en control.

El otoño pasado decidimos que estábamos listos para expandir nuestra familia y me sentí afortunada de quedar embarazada rápidamente. Lamentablemente, ese embarazo terminó en un aborto espontáneo y aunque sabía que el embarazo no estaba destinado a ser, quería culparme a mí y a mi DM1. Abandoné mi estricto control de azúcar previo y pasé meses sintiéndome mal antes de regresar a la acupuntura, para poder recuperarme física y emocionalmente.  Mi equipo de maravillosos endocrinólogos me ayudó a tomar el control de nuevo y felizmente puedo decir que, ¡estamos en espera de nuestro segundo bebé!

De alguna forma este embarazo es más sencillo porque sé lo que me espera y no estoy tan asustada como la primera vez. Pero también es un poco más difícil mantener el control de la DM1 como una prioridad, con una niña pequeña que debo perseguir por todos lados y un negocio que debo administrar. Estoy dando lo mejor de mí, tratando de no estresarme y ¡hasta ahora todo va bien! Estamos ansiosos por conocer a nuestra pequeña niña.

Mi clínica de acupuntura en Stamford, Connecticut está creciendo rápidamente y me siento tan afortunada de poder compartir este regalo con tanta gente. Trato a pacientes de todas las edades con muchos problemas, desde niños con alergias, embarazadas o mujeres que quieren embarazarse, hasta ancianos con dolor. Me encanta ayudar especialmente a personas con condiciones crónicas o autoinmunes como la diabetes, a que puedan encontrar un nuevo nivel de salud y bienestar. ¡Me gusta pensar que mi clínica es una manera de mostrarle a la gente como yo, que hay otras herramientas que pueden agregar a su caja de herramientas!

Mucha gente que padece de DM1 cree que no hay cabida para la medicina “alternativa” en su régimen ya riguroso de atención médica. Pero yo estoy aquí para probarles que la acupuntura y la medicina china pueden cambiar su vida.

Visita la página web de Sarah Fairfield Family Acupunture para aprender más sobre la medicina china.

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¡Conoce a la nueva bebé de Sarah!

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SARAH SWAMBERG, MASTER EN CIENCIAS Y ACUPUNTURISTA TITULADA

Sarah Swanberg es una acupunturista titulada y herbologista certificada, ha vivido con DM1 por 26 años. Vive en Stamford Connecticut con su esposo y su hija pequeña. Cuando no está ocupada administrando su clínica de acupuntura así como su DM1, a Sarah le encanta viajar, cocinar comidas saludables, pasar el tiempo con su familia y amigos. Visita su página web para aprender más sobre la medicina china www.fairfieldfamilyacu.com