En el Universo de la Diabetes- Un Comic de Diabetes

7/22/19
ESCRITO POR: Michael Greenberg

 

Michael es miembro del equipo 2019 Beyond Type Run que corre el maratón TCS de la Ciudad de Nueva York . Beyond Type Run está patrocinado por Dexcom y Tandem Diabetes Care.


El Viaje Inicia

Mi diagnóstico fue mal manejado, luego conocí a mi educadora en diabetes, Mary Jane Blanchard (verdaderamente, una persona amable y empática, con una actitud calmada y constante). Aclaró las cosas, me ayudó a ser independiente y me inspiró a convertirme en un educador certificado en diabetes. Me inscribí en la escuela de enfermería y me mudé a la ciudad de Nueva York. Conocí a Tamar, nos mudamos a Baltimore y nos casamos, y ella me animó a que me convirtiera en enfermero profesional. Empezamos una familia, nos mudamos a Nueva York y me di cuenta de que mi sueño era convertirme en un enfermero profesional de diabetes. Que afortunado soy, ¿verdad?

Regresemos a antes de mi diagnóstico, cuando tenía dos pasiones: la lucha profesional y las tiras cómicas (crédito para El hombre Araña: Into the Spider-Verse por mi introducción anterior), las cuales intentan contar una historia del bien contra el mal y el triunfo sobre la adversidad. La diabetes me proporcionó un gran estímulo. Era algo contra lo cuál había que trabajar, vencer y conquistar. Comprendí que el ejercicio podría mejorar el control glucémico y rápidamente aprendí que correr también podría disminuir mis números y obligarme a quedarme al margen.

De alguna manera, el reto adicional de correr con diabetes mejoró la actividad, ya que tenía la motivación integrada de controlar mis números. Continuando con la metáfora de la lucha profesional: imagina que Stone Cold, Steve Austin y HHH se unieran en un encuentro de equipo, se vuelven locos con la competencia, ¡y luego BAM! ¡Stone Cold gira a HHH y lo golpea con un buen golpe! Esa es la diabetes que me golpea con un bajo nivel de glucosa. Luego, al día siguiente, se juntan de nuevo. Así es correr con diabetes. Puedes asociarte con tu diabetes y esforzarte para ser mejor gracias a ella, pero si no estás listo, te puede dar un buen golpe y tienes que abandonar la sociedad (oye, esa metáfora funciona para mí…).

Un nuevo reto

Comencé a correr aproximadamente dos meses después de mi diagnóstico, y llevé mi medidor y un rollo de tabletas de glucosa en caso de niveles bajos. Era agosto y hacía calor. Recuerdo una carrera en particular en la que que tuve que devolverme después de correr una milla y caminar a casa, luego decidí que era mejor que me sentara en la acera por un rato. Saqué mi medidor de glucosa y mi medición estaba arriba de 30. Más allá de sentirme terrible por el nivel bajo, sentí la humillante y, a veces, esclavizante punzada de la diabetes. No solo todo iba mal, sino que todavía tenía que caminar media milla para llegar a casa. Qué mala asociación resultó ser.

Pero aprendí, y persistí, y cuanto más corría, más apreciaba el reto.  A veces comparo mis carreras con la sensación de jugar un juego de video de plataforma (como Mario, Sonic, Double Dragon o las Tortugas Ninja, ¡esos juegos eran buenos!)  Cada carrera es otro nivel o etapa que completar, con sus propios retos que superar, y los secuaces vienen a ti desde todos los ángulos. Es mi trabajo hacerme camino a través de la carrera lo más elegantemente posible.  A veces termino con lo que parece una puntuación casi perfecta, y otras no es nada agradable, y me gustaría que hubiera un botón de reinicio.

Regresé a la escuela de enfermería tres meses después de mi diagnóstico.  Esta elección y cambio parecían perfectamente naturales, aunque tal vez un poco estorboso.  Había tomado el GRE (examen de acceso a estudios de posgrado, por sus siglas en inglés) unos meses antes, pensando que volvería a la escuela para ser maestro. Después de que la diabetes me golpeó el trasero y me frotó la cara en la tierra, pasar de la enseñanza a la enfermería simplemente tenía sentido. Una vez más, le doy crédito a mi propia educadora certificada en diabetes, Mary Blanchard, y también quiero reconocer a mi dietista registrada, Teresa Love, quien me demostró que estaría bien si me esforzaba.  (Estos son sus nombres reales, y espero que sepan el impacto duradero que han tenido). Esa experiencia, la sensación de caer, y luego levantarme con actitud retadora y de triunfo rápidamente cimentó mi primer objetivo de convertirme en enfermero certificado y educador certificado en diabetes. Fui diagnosticado en junio y comencé mis prerrequisitos en septiembre.

Avanzando cada vez más

Siempre recordaré mi primera carrera de larga distancia, el medio maratón de Baltimore en el 2011, corriendo con algunas tiras reactivas unidas con bandas elásticas a mi medidor, mi dispositivo de punción y un rollo de tabletas de glucosa que desaparecieron rápidamente después de un par de colinas de Baltimore. Estaba corriendo con mi hermano y uno de mis mejores amigos, pero todos nos separamos en la primera milla. Paré dos veces en las primeras 6 millas para revisar mi azúcar.  Tenía miedo, lo que creo que era algo bueno. Mi glucosa estaba alrededor de 90, demasiado baja para mi comodidad, especialmente porque aún me faltaban 7 millas. Comencé a tomar Gatorade en todas las estaciones de ayuda, y cuando los espectadores salían con golosinas y dulces, me metía puñados de ellos en la boca. Alrededor de la milla número 8, fue increíble encontrar a mi amigo entre el mar de corredores. Corrimos el resto de la carrera juntos, riéndonos mientras tomaba un puñado de caramelos de la gente de la calle, y me detenía para hacer una punzada con el dedo alrededor de la milla 11. Terminé la carrera con una glucosa decente, pero me sentía lleno de todo lo que había consumido durante la carrera. Aproximadamente una hora después, los dulces me alcanzaron y mi azúcar se disparó hasta más de 300. En general, fue una buena carrera, y aprendí mucho.

Unos años más tarde, comencé a usar un MCG, que ciertamente cambió las cosas para bien.  Y en un sentido de tira cómica, fue otra herramienta en mi cinturón de utilidad. Teniendo en cuenta lo que puedo necesitar llevar en mi cinturón o llevar conmigo para el maratón, esto es lo que pienso: mi bomba, una pluma de insulina Lantus con aguja conectada en caso de que haya una falla en la bomba, mi MCG, mi teléfono, 6 geles de energía (más de los 3 que uso en un medio maratón), tal vez un rollo de tabletas, mi identificación de carretera, y posiblemente un plátano (cuidado con la cáscara después de la milla número 3).

Además tengo mi sentido de diabetes que me advierte del peligro. ¿Sabes cómo el sentido arácnido del hombre araña comienza a temblar cada vez que hay un tipo malo cerca? Bueno, nueve de cada diez veces, mi sentido de la diabetes me advierte de un nivel bajo de glucosa inminente antes que mi sensor. Sin embargo, los niveles altos que acechan lentamente son más complicados.

Así que tengo un cinturón de utilidad lleno de herramientas maravillosas y un sentido de diabetes que tiembla cuando mi azúcar está fuera de rango. Si esa no es la creación de un héroe de tira cómica, no se que más lo sea. Excepto que todos estos dispositivos están realmente diseñados para reemplazar un déficit. No me dan superpoderes, sino que intentan hacerme “normal”. Incluso con un “cinturón de utilidad” lleno de cosas y un “sentido de diabetes” altamente funcional, la mejor herramienta o poder es la preparación adecuada.* Tienes que informarte, de todo.

Volviendo a mi historia: Antes de la media maratón de Brooklyn en el 2018, sabía cómo abastecerme de combustible para la carrera y tenía geles energéticos a la mano, tenía un sitio de infusión de la bomba el segundo día y un sensor de MCG en el día. Desafortunadamente, no estaba preparado físicamente para esta carrera. Además de mi falta de entrenamiento, hubo un castigo, el frío y la lluvia durante las primeras 5 millas, y corrí caminando o corrí caminando y estirándome, durante las últimas 3 millas.  Esa fue una experiencia humillante, que me empujó a tener una mejor carrera en mi próximo medio maratón de la ciudad de Nueva York.

Listo para el reto

En pocas palabras, sabía lo que sucedería si no entrenaba adecuadamente, por lo que para el medio maratón de de la Ciudad de Nueva York en el 2019, pude recorrer todas las millas. ¡Señal de inicio al montaje de entrenamiento!  Era una excelente manera de explorar partes del vecindario que normalmente no exploro, encontré nuevas rutas y senderos para correr, y pude admirar el jardín de un vecino (esto es importante ahora que estoy en los suburbios).  Me esforcé y la carrera salió sorprendentemente bien. Vencí a Doc Ock, Bane o destruí la Estrella de la Muerte… Fue después de esta experiencia que decidí ir a un maratón.

No soy un héroe, aunque esto sigue un arco similar a muchos viajes de héroes.  Peter Parker, Bruce Wayne, Luke Skywalker todos sufren una pérdida, y comienzan una búsqueda de auto descubrimiento y redención, ganan un poco, pierden un poco, aprenden y sanan, y vuelven más fuertes.  Creo que debido a la diabetes, soy más fuerte y espero haber podido ayudar a otros en el camino.

Cuando me diagnosticaron diabetes por primera vez, “Nunca pensé que podría hacer nada de esto. Pero sí puedo. Cualquiera puede llevar la máscara. Tú puedes llevar la máscara. Si no lo sabías antes, espero que lo sepas ahora”.

Ahora que estoy corriendo con Beyond Type Run, un equipo de personas con diabetes Tipo 1 en este viaje de maratón, sé que no soy el único que lanza telarañas.

Ni mucho menos.


Michael Greenberg está recaudando fondos para Beyond Type 1 a través de Beyond Type Run; su recaudación de fondos marcará una verdadera diferencia en las vidas de quienes viven con T1D.

Michael Greenberg

Michael Greenberg vive todos los días con diabetes Tipo 1 y es enfermero y Educador en Diabetes Certificado. Utiliza sus pasiones por los cómics y otros medios creativos como formas de explicar y comprender su condición. Vive en la ciudad de Nueva York con su esposa y sus dos hijos.