Maternidad y Trabajo en Tiempos Pandémicos

5/8/20
ESCRITO POR: Eugenia Araiza y Mariana Gómez

Generalmente el 10 de mayo teníamos permiso de levantarnos tarde, no hacer el desayuno (claro que de todos modos alguien tenía que lavar los platos), y luego elegir a dónde ir a comer. No, no nos mal entiendan, al menos en nuestra casa siempre se le ha dado oportunidad a todos por igual pero ese día definitivamente no se ponían algunas cosas a votación y decidíamos NOSOTRAS, la mamás de la casa.

Todavía en marzo pensamos que este año quizá en vez de salir a comer a la calle el día que todo mundo decide salir a comer a la calle nos gustaría pasar el fin de semana con nuestros esposos e hijos en algún lugar remoto, lejos de la gente, donde no hubiera más que arena o montaña. Vaya sorpresa. Henos aquí en la sala planeando qué botanita traer del supermercado esperando que no sea uno de esos artículos en escasez pandémica.

Así es que, si te sientes harta, molesta y cansada, debes saber que no eres la única. Nos dimos a la tarea de preguntar directamente a otras mamás qué estaba pasando con ellas. Cuál ha sido el reto más grande de la maternidad en tiempos de pandemia y esto fue lo que descubrimos.

Aceptación y empatía

“Es quizá evidente la falta de empatía comprensión aceptación de la nueva realidad de la sociedad del mundo,  y tratar de malabarear para organizarte en esta nueva realidad. En mi caso, yo contaba con 27 horas a la semana en las que mi hijo pequeño  estaba en la escuela más otras 10 horas por la la tarde en las que mi mamá (ahora aislada lejos de nosotros) me ayudaba a cuidarlo para que yo pudiera dar consultas, clases en línea y otras actividades. Soy de las afortunadas personas que tienen un empleo pero, ahora debo seguir haciendo todo eso y sumar actividades como escuela para mi hijo en tiempo real, conferencias con sus maestros, conferencias de mi trabajo.” nos cuenta Elena. 

Sobre exposición a zoom y webinars

Algunos de nosotros ya estábamos acostumbrados a trabajar a distancia. Vemos que la poca experiencia que tenían algunos de nuestros compañeros en estas situaciones los hace, en muchos casos, trabajar en horarios extendidos y donde se esperaría nuestra interacción y respuesta inmediata 24×7. Pero, ¿y la casa, y los hijos? Y la vida y el adaptarse al nuevo normal?  Será interesante para los psicólogos analizar el impacto de todos estos cambios a futuro, comentaron prácticamente al unísono nuestras participantes. 

Nuestra salud emocional

Mientras todo eso pasa en casa nosotros los adultos leemos y escuchamos las noticias y de paso nos enteramos de gente, cada vez más cercana contagiada de Covid-19. Seamos realistas, de pronto eso es demasiado hasta para los más expertos en mindfulness y salud emocional. Después de todo ese ir y venir diario y malas noticias uno de todos modos debe salir a surtir la despensa (y algunas veces hasta la de nuestros adultos mayores).

“Yo amo a mi familia, de verdad que sí y me encanta la idea de tenerlos aquí y saberlos a salvo pero, quiero que regresen a sus actividades en sus espacios ya mismo. Es tan difícil concentrarse a veces” dijo Mariana.

Qué podemos hacer

  • Dividir el trabajo y las responsabilidades de la casa: Sí, también con papá. Sabemos que papá tiene mucho trabajo pero, nosotras también. Sabemos que papá tiene juntas en zoom pero, nosotras también. Y entonces dividir la jornada escolar de la creatura (o creaturas) con el trabajo y con mamá suena más justo para los involucrados. Un día papá se encargará de su habitual trabajo y de la escuela de Jr y al otro día, le tocará a mamá. Puedes repartir estas responsabilidades por horario según sea conveniente para todos los involucrados. Crea un horario de receso para TODOS. Reúnanse a tomar un lunch de 20 minutos como harían la escuela u oficina para luego continuar.

 

  • Tiempo fuera (para todos): Desayunar, comer y cenar juntos, actividades deportivas juntos, salir a tomar el aire juntos. Sí suena romántico pero también puede convertirse en demasiado. Lo recomendado es elegir días y horas para nuestro tiempo a solas. Con nosotros mismos e invertir el tiempo sin interrupciones en algún hobbie o un libro o porqué no, simplemente descansar.

 

  • Los fines de semana son fines de semana. Cuando estamos todos los días en un mismo lugar se pierde la noción del tiempo y se vuelve agobiante algunos espacios o días que antes solíamos disfrutar. Dejar algunas actividades diferentes para el fin de semana como ver alguna película, comer algo diferente al día a día que incluso no tome tanto tiempo y esfuerzo para prepararse. Hasta quizá podría ser que tu esposo o hijo (depende de la edad) preparen la comida de ese día (sándwiches, hot dogs, etc.).

 

  • Organizar y dividir tareas: “Yo le digo a mi hijo, esta es zona de oficina, imagínate que estás en la escuela y me tienes que contar algo…. así que hasta que vaya por ti me cuentas” es una estrategia que compartió Eugenia. Amamos a nuestros hijos y queremos dar respuesta instantánea pero muchas veces dando consulta o participando en una sesión vía zoom es prácticamente imposible. Se puede emplear también el método POMODORO cuando no tengamos alguna reunión virtual que consiste en dar cierto tiempo al trabajo y cierto tiempo a distraerse, esos pequeños periodos de tiempo dan la oportunidad para estar trabajando sin interrupciones y poder darle tiempo a la familia sin que se empalmen y terminemos molestandonos por no poder trabajar o sintiéndonos mal por no dar la atención a la familia. Dividir el día por horas y destinar 45 minutos para trabajar en el que nadie ni nada debe interponerse con el trabajo y los siguientes 15 minutos se pueden emplear para revisar redes sociales, platicar con el esposo o tener alguna actividad con tus hijos.

 

  • Platicar con los maestros y por qué no, los jefes: Lo cierto es que no todas las escuelas comprenden que nosotras las mamás, algunas, también estamos trabajando y que no podemos unirnos a videollamadas fácilmente a media mañana con o sin los hijos. Expliquemos nuestra situación particular y busquemos alternativas no solo para nosotras sino también para nuestros hijos. Platica con tu jefe si te es posible. Explica que puedes seguir trabajando tu jornada habitual pero que muchas veces no te será posible responder mensajes inmediatamente a las 7pm o durante los fines de semana. Exponer estos temas siempre puede ser un arma de dos filos así que analiza tu situación particular. 

 

  • Del sueño reparador y la vida en pareja:  “aunque la película no vaya ni a la mitad y a mi hijo adolescente le entusiasme seguir viéndola porque además no se levanta tan temprano como cuando va a al escuela (y por ende, no está tan cansado), tenemos un toque de queda por dos razones, la primera para respetar los horarios y que al día siguiente no esté de mal humor por no haber descansado y segunda, para poder ver la tele, platicar, cenar solo mi esposo y yo y que eso se convierta en “nuestro” tiempo de calidad y no nos lo perdamos” es una de las estrategias de Eugenia.  Seguir los horarios para descansar bien y tener momentos para platicar – solo los adultos, puede ser una buena idea, especialmente para discutir temas difíciles como los laborales, las preocupaciones de la vida adulta y los planes a futuro. 

No, no eres mala madre

Cuando hicimos este experimento, si quieres informal y social nos dimos cuenta de que muchas nos sentíamos así. No te preocupes, sabemos que amas a tus hijos tanto como nosotras a los nuestros. Sentirte, desesperada como nosotras no te hace mala madre, no estás sola. Aceptar que no se puede hacer todo, ni estar siempre para todos y eso está bien, no pasa nada. Quizá esa sensación de tener que cumplir con todo y con todos es solamente nuestra y no es algo que están esperando los demás que hagamos, quizá es solamente una exigencia de nosotras para nosotras.

Sobre los Autores

Eugenia Araiza Eugenia es Licenciada en Nutrición especializada en Diabetes y Educadora en Diabetes. Ella fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 hace 25 años, es creadora de Healthy Diabetes. Disfruta mucho estudiar y ayudar a otros en el manejo de sus diferentes tipos de diabetes. Ama el estudio, el manejo de la diabetes Tipo 1 y la nutrición. Disfruta escribir especialmente sobre el impacto de la diabetes en su vida. Vive rodeada de amor en una familia compuesta por Luis Felipe, quien vive con diabetes tipo LADA y su hijo adolescente Índigo.

Mariana Gómez Mariana es Licenciada en Psicología y Educadora en Diabetes. Ella fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 en el verano de 1985. En 2008, Mariana comenzó un blog donde comparte su experiencia de vida con otros y temas relacionados con la vida con diabetes y salud emocional. Mariana trabajó con la Federación Mexicana de Diabetes hasta 2012 y hoy en día es Gerente de Proyectos en Beyond Type 1 en Español. Es mamá de un adolescente.