Querida Katie: Este es el día de tu diagnóstico


 

Querida Katie del 14 de junio de 2011:katie solovey diagnosis_2

Te tengo malas noticias. Mañana vas a ser diagnosticada con diabetes tipo 1. Lo sé, es terrible. Resulta que esos calambres en las piernas y esa sed de locos que has tenido no es solo el resultado del calor. Y las 20 libras que has bajado no son producto de la casualidad. Si los combinas, son los síntomas clásicos de la diabetes.

Así que mañana irás a ver a otra doctora, la tercera que has visto en el último mes, porque sabes que algo anda mal. Ella te revisará de la cabeza a los pies y decidirá hacerte una prueba de azúcar, solo para descartarlo. Su glucómetro dirá “ERROR” porque tienes el nivel de azúcar demasiado alto como para leerlo. La doctora entonces empezará a entrar en pánico, algo que no será útil, y llamará a una ambulancia.

Una vez estés en el hospital, te conectarán a terapia intravenosa y a una bomba de insulina. Pasarán más o menos dos horas antes de que alguien se detenga, te vea a los ojos y te diga que tienes diabetes tipo 1. Entonces vas a llorar y llorar y cuando termines, llorarás un poco más.

Te enviarán a casa del hospital esa noche con unos cuantos folletos y una cita con el doctor para el día siguiente, para que te enseñe cómo inyectarte insulina.

Te sentirás confundida. Te sentirás impotente. Sentirás que hiciste o comiste algo malo. No fue así. Ya sea el día de mañana, dentro de dos semanas o seis meses, ibas a enfermarte. No habrías podido hacer nada para cambiar esta realidad.

Entrarás a los supermercados y te sentirás abrumada por todas las opciones, carbohidratos y azúcar. Tendrás miedo de salir de tu apartamento durante un par de semanas porque te preocupará sufrir una baja de azúcar en público. Te darás cuenta de que tu novio tiene la capacidad innata de hacer que te tranquilices. Atención, terminarás casándote con él.

Lo sé, todo parece ser abrumador y terrible porque así es. Pero tengo buenas noticias; las cosas mejorarán.

De hecho, han pasado cinco años y definitivamente has logrado controlarlo. Tus niveles de A1c están justo donde deberían y no tienes complicaciones. Las inyecciones y las revisiones de tu nivel de azúcar son parte de tu rutina. Olvidarás cómo era la vida antes de ellas. Siempre estarás consciente de la diabetes (es imposible de ignorar), pero vives una vida plena y tu enfermedad es solo una parte de ella.

¿Y sabes cuál es la mejor parte? ¡Aún puedes comer papas fritas! Puedes comer lo que quieras. ¿Lo ves? No es tan malo. Todo va a estar bien.

Habrá días en los que sentirás que la diabetes tipo 1 controla tu vida, pero la mayoría de días eres tú quien la controla. Así que mantente con la frente en alto. ¡Tú puedes!

Con amor,

Katie del 15 de junio de 2016


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ESCRITO POR Katie Solovey, PUBLICADO 06/13/16, UPDATED 02/16/21

Katie fue diagnosticada con diabetes tipo 1 en 2011 a los 25 años de edad. Se acaba de casar y vive justo afuera de Washington, D.C., donde trabaja para una agencia de relaciones públicas. Ella da su mejor esfuerzo para abordar la vida con un sentido del humor y encuentra la felicidad en su familia, amigos, en los reality shows y en una línea estable en su Dexcom. Aunque anhela volver a los días en los que comía sin contar calorías y unidades de insulina, ella cree que vivir con diabetes tipo q la ha fortalecido como persona y la ha preparado para enfrentar cualquier desafío que pudiera encontrar.