Tedioso, Cansado y Aburrido. Un problema no reconocido que podemos resolver. 

6/15/20
ESCRITO POR: Mariana Gómez

 

El Dr. William Polonsky Psicólogo, Educador en Diabetes y autoridad reconocida en en el mundo de la diabetes y la salud emocional recibió el día sábado el premio de Educador del Año en el marco de las Sesiones Científicas de la Asociación Americana de Diabetes. Vaya, no me sorprendió. 

Su plática, tras recibir este nombramiento llevó el nombre: “Tedioso, Cansado y Aburrido. Un problema no reconocido que podemos resolver.”  y quiero dejar un resumen aquí para debate, y consideración para ti que seguramente eres Educador en Diabetes o persona que vive con diabetes. 

Polonsky inició su charla mencionado el reto que representa, para todos nosotros, reconocernos aburridos. Reconocer que quizá nuestras intervenciones como Educadores en Diabetes son aburridas es un reto aún mayor. 

Desde que Polonsky empezó a  hacer investigación en los años 90 todo lo que ha hecho es identificar problemas pequeños en la punta de un iceberg: en este caso la atención de quienes vivimos con diabetes y tratar de descubrir lo que realmente pasa con nosotros.

¿Por qué parecería que las personas no están tan interesadas en su diabetes? 

Tras muchos años de investigación y trabajo en la psicología de la diabetes, Polonsky encontró el distrés y el burnout. Gracias a todo el trabajo que ha realizado en ambos temas es que se ha realizado investigación  y se han propuesto intervenciones para mejorar la vida de las personas y ayudarlas a sentirse mejor emocionalmente. 

Debemos trabajar en entender qué hay en el trasfondo con nuestros consultantes, especialmente en el mundo de la Educación en Diabetes. 

En su charla, Polonsky comentó que ha habido mucha investigación,  quizá más de 400 ensayos que documentan que la Educación en Diabetes en grupo hacen una gran diferencia en la vida de los pacientes. Especialmente si hablamos sobre diabetes Tipo 2 vemos que las intervenciones se traducen en mejoras en peso corporal, hemoglobina y muchos otros indicadores. 

A pesar de ello, muchos proveedores de salud de otras áreas no creen que valga la pena referir a sus pacientes a Educación en Diabetes. Polonsky dice que aunque no hay mucha evidencia para asegurarlo, creemos que es cierto.

“Muchas personas que sí asisten a los cursos grupales y programas grupales de Educación en Diabetes lo abandonan antes de terminarlo”, comentó en su charla. 

Cuál es el problema, por qué no los podemos retener en los programas educativos?

Hay trabajo en investigación que ha intentado identificar por qué la gente no continua con los programas. Pero, un grupo en Canadá identificó a 97 individuos que se registraron en un programa de Educación en Diabetes y que más adelante abandonaron el mismo. Se concluyó en ese caso que una de las causas fue que las personas estaban ocupadas, (en trabajo y otros).

La hipótesis de Polonsky es que ciertamente las personas podrían estar ocupadas pero que quizá en el fondo lo que esto significaba era que los asistentes no pensaran que el programa valiera tanto la pena como para dedicar más tiempo y esfuerzo en una actividad adicional.

Momento de enfrentar la verdad.

 “Nuestros pacientes no son los culpables, nuestros programas de educación en diabetes pueden ser aburridos.” dijo William Polonsky.  “Hay un problema cuando la Educación en Diabetes donde sólo se imparten pláticas, no hay esfuerzo para motivar preguntas, e interacción con los asistentes, cuando no se debate, cuando no se invita al cambio en comportamiento.”

De acuerdo con Polonsky, a estas alturas de la vida sabemos bien que las personas aprenden y aprecian más estos programas a través de  conversaciones, historias, descubrimiento personal ¿pueden los programas de Educación en Diabetes para el automanejo incluir esto, cómo lo hacemos? 

Algunas soluciones propuestas por Polonsky

  1. Tenemos que revisar el contenido de nuestros programas y hacerlo más relevante para los asistentes aunque eso signifique recortar tiempo y temas. 
  2. Tenemos que ayudar a los asistentes a identificar cambios específicos en su alimentación que puedan ayudar en su vida en lugar de impartir charlas largas con datos técnicos. 
  3. Tenemos que evitar a toda costa el tecnicismo. A quienes vivimos con diabetes no siempre nos interesa aprender fisiológicamente cómo se desarrollan las complicaciones, queremos entender cómo vivir con ellas o cómo retrasar su aparición. 
  4. Debemos dejar espacio para debatir por qué están ahí para aprender. Tenemos que escuchar sus preguntas, su confusión, y hacer esto en todas las clases. 

La primera regla de AA es útil en este caso:  admitir que nosotros educadores tenemos un problema y hay cosas que podemos hacer: a) registrar cuántas personas y por qué abandonan nuestros programas de Educación en Diabetes b) publicar la información y c) trabajar con otros colegas para mejorar nuestras intervenciones. 

“Neguémonos a ser aburridos, somos divertidos, somos innovadores y sabemos mucho sobre nuestro tema, no tenemos que sentirnos comprometidos a dar clases y hablar sin parar para demostrar nuestro conocimiento, transformemos la Educación en Diabetes”.

 

 

 

Mariana Gómez

Mariana fue diagnosticada con diabetes tipo 1 hace más de tres décadas. Es educadora de diabetes y psicóloga. En 2008, Mariana comenzó un blog en el que comparte sus experiencias y conocimientos sobre la diabetes con otras personas (www.dulcesitosparami.com). Es considerada vocera sobre diabetes en América Latina y ha participado en varias conferencias, eventos y programas de televisión dedicados a la educación en diabetes en los últimos años. Actualmente es Gerente Senior para Beyond Type 1 en Español.