La Vida con una Condición Invisible Durante una Pandemia


 

 

En el exterior, soy una mujer joven y sana que se alienta bien, es activa y es extremadamente afortunada de tener un ingreso sostenible ininterrumpido por los diferentes cierres. Pero debajo de esa superficie un problema que nadie ve cuando me miran: vivo con una enfermedad crónica y autoinmune: diabetes Tipo 1. Las enfermedades que pudieran ser una incomodidad para algunos podrían ser mortales para mí.

Después de 22 años con esta enfermedad, tengo una muy buena rutina de manejo de días de enfermedad, pero el nuevo coronavirus, que conduce a la enfermedad viral COVID-19, presenta variables con las que nunca me he enfrentado, y eso da miedo. He tenido que ir al hospital por influenza antes, ya que la deshidratación y el vómito pueden volverse muy serios rápidamente al tratar de controlar los niveles de glucosa en sangre con insulina. Si me contagiara de coronavirus, me preocupa el efecto que tendrían los tratamientos como los esteroides sobre mi habilidad para mantener mis niveles de glucosa en sangre en un rango saludable.

De amigos bien intencionados, vecinos y extraños en Internet, he escuchado que “todos estarán bien, solo los enfermos y los ancianos serán golpeados fuertemente”. Me imagino que no están pensando en quién está al otro lado de ese mensaje, y que estoy incluida en la población que sería, en dado caso, muy afectada.

Estoy tratando de no asustarme con los datos que dicen que las personas con diabetes enfrentan complicaciones más graves si se infectan con COVID-19. No sé qué tan representativos son esos datos de mi situación particular, o cómo se compara mi situación con alguien que está lidiando con múltiples factores de riesgo, como edad avanzada u otras enfermedades crónicas, que a menudo se presentan de la mano.  

En las últimas semanas, mis ansiedades personales en torno a COVID-19 han sido muy variadas. Creo que muchos nos sentimos así en este momento. En el fondo de mi mente hay una preocupación constante: ¿qué pasa si me enfermo? ¿Un sistema médico agobiado podrá prestarme la atención que requeriría mi compleja situación? ¿El personal de emergencia me escuchará cuando diga que necesito ayuda adicional? Me veo como un adulto joven sano, ¿la gente tomará en serio mi situación? El discurso público actual me lleva a creer que la respuesta a la última pregunta podría ser “no”.

Sin embargo, estoy tratando de hacer mi parte para mantener a otros saludables mientras participo en formas de apoyar a los miembros de mi comunidad cuyo sueldo y sustento están siendo afectados actualmente. Estoy haciendo exactamente lo que todos estamos tratando de hacer: superarnos mutuamente a través de esto.

Debido a mis muchos privilegios: poder trabajar desde casa sin ingresos interrumpidos, tener un seguro de salud sólido y suficiente insulina y suministros médicos para durarme un tiempo si los necesito, tener los ingresos y el acceso a alimentos saludables, tener internet en en casa, y sabiendo que tengo una fuerte red de seguridad de amigos y familiares para apoyarme, mis niveles de pánico permanecen relativamente bajos la mayoría de los días.

Pero incluso si no me enfermo, no puedo evitar pensar en todas las personas con diabetes Tipo 1 y otras enfermedades crónicas que no cuentan con los mismos privilegios que yo. ¿Qué pasará con mis amigos que son los principales cuidadores de sus padres ancianos? ¿Qué pasará con mis pares con diabetes Tipo 1 que han contraído o recibirán COVID-19, pero que no tienen acceso a cosas como un medidor continuo de glucosa (MCG) o la insulina adicional que pudieran necesitar para manejar niveles elevados de glucosa en sangre ocasionados por un sistema inmunológico que intenta combatir un virus? ¿Qué pasará con los trabajadores de restaurantes y minoristas que acaban de perder sus ingresos o su seguro de salud? ¿Qué pasará con todas las personas que no se sienten cómodas hablando de lo que necesitan ante los proveedores de atención médica?

Si realmente vamos a superar esto juntos, te pido pensar en tus sus vecinos, tu red social y tu comunidad. Sé que la gente no se da cuenta de que tengo una condición de salud que hace que otras enfermedades como COVID-19 aumenten mi carga de ansiedad, pero puedo oírte. Las personas mayores pueden oírte. Las personas más expuestas en este momento pueden oírte también.

¿Cómo podemos unirnos a estas comunidades en lugar de segregarlas? Busca a aquellos que suman. Seamos amables unos con otros. Piensa en lo que puedes hacer. Y lávate las manos.


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ESCRITO POR Lala Jackson, PUBLICADO 03/24/20, UPDATED 03/24/20

Lala juró no trabajar nunca en el espacio de diabetes Tipo 1 por temor a hacer que la diabetes fuera más del 100% de su vida (habiendo sido diagnosticada a los 10 años), y luego terminó haciéndolo de todos modos. Tener un impacto en la vida de otras personas con diabetes Tipo 1 era demasiado importante como para mantenerse alejada. Como profesional de comunicaciones estratégicas durante la última década, trabajó en organizaciones sin fines de lucro y trabajó para JDRF durante cuatro años antes de unirse al equipo Beyond Type 1. Su papel incluye ayudar a fomentar y cultivar la Alianza entre JDRF – Beyond Type 1. Lala es un poco nómada, creció principalmente entre Hawái y el estado de Washington y se graduó de la Universidad de Miami en Florida con un título en comunicaciones enfocado en publicidad. Es una autora de historias de no- ficción publicada y actualmente está tratando de aprender a escribir ficción. Por lo general, puedes encontrarla leyendo, preferiblemente en la playa.