Llegando a Todos: Desigualdades de Salud en la Actividad Física


 

La cobertura de las Sesiones Científicas de ADA es proporcionada por ADA x BT1 Collab.


Un panel de expertos de la Asociación Americana de Diabetes de 2022 analizó las barreras para que las personas con diabetes sean físicamente activas, por qué la actividad física es importante para el manejo de la diabetes y las posibles soluciones para ayudar.

Presentación: Llegando a todos: desigualdades en la salud y diferencias de sexo en la actividad física

Los oradores en esta presentación de las Sesiones científicas de la ADA incluyeron a: Carlos Crespo, PhD (Escuela de Salud Pública de OHSU-PSU), Natalie Colabianchi, PhD (Universidad de Michigan), Jane Yardley, Ph.D. (Universidad de Alberta), Siana Jones, Ph.D. (University College London).

El ejercicio es la recomendación número uno para prevenir o manejar la diabetes. Sin embargo, para muchas personas con diabetes, la actividad física diaria no es solo una cuestión de motivación.

PREVALENCIA DE LA INACTIVIDAD FÍSICA

Cuando se observan los datos autoinformados sobre la actividad física, muchos de los estados del sur informaron tener las tasas más altas de inactividad. El Dr. Crespo destacó que un mejor clima no es un predictor de la actividad ya que muchos estados con climas más fríos mostraron más personas con mayor actividad física.

Estas diferencias en la actividad física no se limitaron solo al estado en el que vivía una persona. Las disparidades de salud se observaron por:

  • Etnicidad: los hispanos y los afroamericanos tuvieron las tasas más altas de inactividad.
  • Medio ambiente: las personas que vivían en áreas rurales tuvieron menos actividad física.
  • Educación: la actividad física disminuyó con más educación.
  • Ingresos: la actividad física también disminuyó a medida que aumentaron los ingresos (más trabajo = menos tiempo para la actividad física).
  • Estado civil: el estado civil pronosticó la inactividad para los hombres (casados ​​= menos actividad física).

La disparidad entre los blancos no hispanos y los afroamericanos y los hispanos todavía se mostraba claramente dentro de cada una de estas categorías.

OBSTÁCULOS PARA HACER ACTIVIDAD FÍSICA

El Dr. Carlos Crespo presentó varios estudios que demostraron que las disparidades en el acceso juegan un papel muy importante en por qué algunas personas son menos activas físicamente que otras.

Las barreras percibidas para la actividad física incluyeron:

  • falta de tiempo
  • preocupaciones sobre la seguridad (crimen, mucho tráfico, hipoglucemia)
  • acceso a instalaciones (parques, gimnasios)
  • falta de instalaciones (senderos, carriles para bicicletas)
  • trabajo
  • edad
  • educación (las escuelas para negros e hispanos tienen entrenadores de educación física menos calificados y presupuestos más pequeños)

Ciertas comunidades enfrentan barreras adicionales, como las personas con discapacidad que viven en áreas rurales. Estas comunidades enfrentaron barreras como la falta de opciones de transporte, clima o terreno, falta de aceras e iluminación y tenían preocupaciones de seguridad por el mayor tráfico e incluso por la vida silvestre peligrosa.

El Dr. Crespo también mencionó que las mujeres enfrentan barreras psicosociales para la actividad física. Estas barreras incluyen:

  • falta de apoyo social
  • motivación
  • acceso al cuidado de los niños
  • aptitud física inicial percibida
  • autoeficacia

La barrera de la autoeficacia posiblemente se explica porque a los niños, especialmente a las niñas, no se les enseña cómo hacer ejercicio y desarrollar esos hábitos saludables a una edad temprana. Para las personas que también viven con obesidad, la principal barrera fue la motivación, lo que muestra una clara necesidad de un mejor apoyo para que las personas aumenten su actividad física.

ACCESO: RETOS Y SOLUCIONES

Si el acceso a gimnasios y parques es una barrera para aumentar la actividad física, ¿no ayudaría la construcción de más instalaciones a solucionar el problema?

“Mejorar la infraestructura por sí solo no mejorará la actividad”, afirmó el Dr. Crespo. La simple construcción de una instalación no garantizará que la gente llegue.

El Dr. Crespo enfatizó que la infraestructura debe combinarse con la participación de la comunidad, la concientización pública, las interacciones sociales y la mejora del acceso (transporte y cruces de calles) para marcar realmente una diferencia en la actividad.

Algunas soluciones propuestas para ayudar a aumentar la actividad incluyeron:

  • Aumentar el acceso a los espacios: parques y centros de recreación, acuerdos de uso compartido (usar los gimnasios escolares después de las horas de clase), instalaciones en el lugar de trabajo y políticas (vales, tiempo durante el trabajo para actividad física).
  • Inclusividad: tener señalización adecuada (indicaciones), orientación en lugares transitables, señalización de punto de decisión (tener imágenes que incluyan a personas diversas; usar un lenguaje que haga que las personas se sientan incluidas).
  • Investigación: buscar más recomendaciones cuando se intenta mejorar el acceso en áreas visitando Activelivingresearch.org (recomendaciones).

Otra recomendación, hecha por la Dra. Siana Jones, se orientó más hacia estudios futuros. La Dra. Jones afirmó que la mayoría de los estudios sobre actividad física y diabetes se centraron en personas de raza blanca, pero la evidencia sugirió que las respuestas al entrenamiento pueden variar según el origen étnico y el sexo. La Dra. Jones también mencionó que las encuestas futuras deben usar preguntas culturalmente sensibles preguntando sobre la actividad física autoinformada, asegurándose de incluir todas las actividades físicas posibles que puedan informarse.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE ABORDARLO?

Los niveles más altos de actividad física y el entrenamiento físico protegen contra el desarrollo de enfermedades, incluyendo la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.

Así como las barreras se ven significativamente afectadas por el origen étnico, la Dra. Jones informó que las diferencias fisiológicas también deben considerarse desde este punto de vista. Se ha demostrado que el tipo de fibra muscular afecta la actividad física y la salud metabólica. La Dra. Jones mostró evidencia de que diferentes grupos étnicos podrían tener diferentes proporciones de tipos de fibras musculares, lo que crea la necesidad de hacer más estudios para analizar cómo las diferentes etnias y sexos responden a diferentes actividades físicas.

Aunque posiblemente haya diferencias psicológicas por etnicidad y sexo, la Dra. Colabianchi recomendó que el trabajo futuro también aborde las desventajas socioeconómicas, el entorno de vida, el estilo de vida, etc.

En un estudio que investigó el impacto de qué tan transitable o favorable para caminar era un área, la Dra. Colabianchi compartió que:

  • vivir en un área menos transitable se asociaba con una disminución del 20 % en la actividad física moderada a vigorosa;
  • las áreas más transitables se asociaron con una disminución del 25 % al ​​45 % en el riesgo de obesidad y se asociaron con una disminución de la circunferencia de la cintura;
  • las áreas algo transitables se asociaron con una disminución del 35 % en el riesgo de diabetes incidente.

Sin embargo, este estudio no mostró evidencia de diferencias por sexo, raza ni edad, lo que la Dra. Colabianchi afirmó con entusiasmo como una buena noticia. Si no hay diferencias por sexo, raza ni edad, eso indica que el aumento de la transitabilidad de un área muy probablemente llevaría a una mayor actividad física.

Esta presentación dejó en claro que a los pacientes que simplemente se les dice que hagan más ejercicio no es una simple solicitud en absoluto. Hay varias barreras que las personas con diabetes deben superar y estas barreras deben abordarse si se quiere mejorar la actividad física.

 

ESCRITO POR Liz Cambron-Kopco, PUBLICADO 06/08/22, UPDATED 06/08/22

Liz ha vivido con diabetes tipo 2 desde 2014, pero creció rodeada de ella como mexicoamericana de primera generación. A Liz le gusta la investigación y recibió un doctorado en biología molecular y dedicó los primeros años de su carrera a estudiar la señalización de la insulina en los invertebrados para comprender cómo funcionan los diminutos cuerpos de los insectos. Además de hacer activismo por las mujeres y las niñas en STEM, Liz comparte su experiencia personal con la diabetes en sus plataformas de redes sociales para ayudar a enseñarles a las personas a convertirse en sus propias activistas. Su pasión por el activismo la llevó a unirse al equipo de Beyond Type 1. Cuando no está haciendo activismo, a Liz le gusta ir de excursión con su esposo y Burberry, un cachorro mixto de terrier y schnauzer.