Un Diagnóstico y una Diabetes Poco Convencional: La Historia de Lidia


 

 

Mi debut con la diabetes no es convencional,  ni siquiera pudiéramos decir que se trató de una urgencia como escuchamos que muchas veces se diagnostica la diabetes Tipo 1. 

En el año 2003, en un control de rutina por un cáncer de mama,  diagnosticado y tratado en 2001, apareció un cálculo en la vesícula biliar, único. Con mis antecedentes los médicos me fue sugerido someterme a una cirugía laparoscópica para extirpar y evitar futuros problemas.  

Evitar futuros problemas

¡Futuros Problemas! Así fue, una cirugía que debió ser simple y sin complejidad se convirtió en algo tremendamente complicado. 

Al regresar del quirófano, ya mi familia había sido alertada que podrían haber quedado restos en los conductos, que naturalmente eran muy estrechos. Tres días después,  regresé al hospital con muchísimo dolor y confirmaron que estaba cursando una pancreatitis aguda. 

En ese momento comenzaron mis cirugías CPRG, colocando stents en los conductos pancreático y hepático.  Los dolores no cedían, los stent, se salían, había que volver a intentarlo,  muchas veces, muchas cirugías, todas con resultados negativos. 

En esos momentos de mi vida no podía tomar ni siquiera agua sin sentir dolor. Los analgésicos tan fuertes que me fueron prescritos como la oxicodona me dejaban en un estado lamentable.

Decidí entonces cambiar de institución,  volvimos a intentar un par de veces más las cirugías endoscópicas hasta que me puse en contacto con un cirujano que ofreció tratar de frenar la pancreatitis, extrayendo duodeno y cabeza de páncreas. Esa cirugía era muy riesgosa pero, no era mucho más lo que se podía hacer, mi peso ya era de 40 kilos. 

Una conversación sobre mi páncreas

En el año 2005, me operaron y lamentablemente los problemas en mi páncreas siguieron avanzando. La siguiente conversación con mi equipo de profesionales de la salud fue si sería necesario eliminar mi páncreas. Así, se iría el dolor pero, inevitablemente seguiría una diabetes de manejo muy complicado.

A esa altura,  no lo dudé. Y en 2007 volví a someterme ya con la certeza que no iba a sufrir más ese dolor.

Lo primero que recuerdo al despertar en terapia fue estar conectada a una bomba de insulina,  y estar conversando con la doctora y no recordar nada más. Fue ese día en el que tuve la primera hipoglucemia.

¿Elegí tener diabetes? No, en realidad elegí vivir sin pancreatitis, no elegí tener hipoglucemias y tampoco tener que tomar enzimas pancreáticas para poder comer y no perderme en el camino. 

Mi círculo de apoyo

El apoyo de mi familia fue de gran ayuda al igual que el del médico auditor de la obra social que me acompañaba en cada nuevo desafío. El trabajo y apoyo constante de mi equipo médico y de mis seres queridos que había yo elegido para convertirse en sostén en mis momentos de bajón. 

Hasta ahora no me ha parecido un recorrido fácil.  Mi cuerpo parece un mapa, pero muchos creyeron que no lo iba a lograr, que sin páncreas no se puede vivir, y yo puedo decir, que  aunque no es sencillo, se puede.

Mi cuerpo no se comporta igual que el de aquellos que viven con diabetes Tipo 1, al no tener el órgano,  no tengo casi glucagon para compensar, ya que el producido por el hígado es insuficiente. 

Aprendí que el páncreas cumple más funciones y no se limita sólo a la producción de insulina y glucagon. También produce las enzimas necesarias para una buena digestión y absorción de los nutrientes, en mi caso también es algo que debo atender.

Mi glucosa puede estar en 120 mg/dL y en 5 minutos en 45 mg/dL. Pero mi sensor y todavía mi cuerpo me avisa y siempre tengo a mano alguna fuente de hidratos de carbono. No puedo comer ni tomar cítricos,  así que no puedo contar con jugos para tratar la hipoglucemia como normalmente se sugeriría.

Elegir no tener dolor

Si hoy pudiera volver el tiempo atrás,  no sé si me operaría de vesícula o correría el riesgo, pero si volvería a elegir dejar de sentir tanto dolor. 

Lo nuestro fue de una para toda la vida. Ya con 63 años, agradezco poder aprovechar el tiempo que tengo día a día. 

Mantenerme a salvo muchas veces requiere tiempo completo y muchos controles médicos.  Aunque desde que comenzó la pandemia me he limitado a visitar sólo a mi endocrinólogo y  mantener videoconferencias con varios de mis médicos tratantes. 

Covid-19 puso el mundo en pausa pero ¡yo no puedo poner pausa en mi mundo! Volverán los momentos en los cuales podamos disfrutar de todo lo que amamos, juntos, más allá de la diabetes,  más allá de Covid-19. 

 

 

ESCRITO POR Lidia Bernard, PUBLICADO 07/13/21, UPDATED 07/13/21

Lidia Bernard nació en Bs. As. y vive en Capital Federal. Vive con su esposo y tienen dos hijos y dos nietos.