DT1 en el ensayo de la vacuna de Moderna contra COVID-19


 

 

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Esta es la versión rápida para todos aquellos que no tienen tiempo de leer mi experiencia completa a continuación: probé la vacuna de Moderna contra el COVID-19 y, para dar un avance, tuve una experiencia excelente.

Si me hubieras preguntado hace 10 meses dónde viviría ahora, diría que estaría en cualquier lugar menos aquí. Me estaba preparando para graduarme de la universidad de Texas (UT, por sus siglas en inglés) en Austin, finalizando mi solicitud para la escuela de medicina y planificando mi año sabático. Había planeado pasar el año viajando, trabajando como técnica en emergencias médicas (EMT, por sus siglas en inglés) y viviendo la vida al máximo antes de comprometerme con mi carrera para siempre. Solo unas cuantas semanas después de la primera noticia del COVID-19, estaba enviándoles correos electrónicos a mis profesores y estudiando voluntariamente desde casa. Nos dimos cuenta rápidamente de que toda nuestra familia es de alto riesgo, y decidimos pecar de cautelosos. La primera semana de marzo decidimos aislarnos, y apenas hemos salido desde entonces.

¿Por qué participé?

A principios de agosto me enteré de que un centro de investigación local estaba realizando un ensayo de la vacuna de Moderna contra el COVID-19 y que estaban buscando trabajadores de primera línea de alto riesgo que participaran (en ese momento yo trabajaba en un hospital infantil). Muchas personas cuestionaron mi decisión de participar, pero estas son las razones por las que decidí que era lo correcto para mí:

1. Toda mi familia es de alto riesgo y no solo era la única que salía de la casa, sino que salía a trabajar en un hospital.

2. Gracias a mis estudios premédicos, entiendo la tecnología de ARNm y las medidas de seguridad de los ensayos clínicos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) lo suficiente como para sentirme cómoda tomando una decisión informada.

3. Participé en el ensayo ciego de Teplizumab cuando me acababan de diagnosticar a la edad de 10 años, por lo que no soy ajena al proceso del ensayo clínico.

4. Quería ser parte de la solución. Mi naturaleza es ayudar a los demás en todo lo que pueda, alguien tiene que probarlo por otras personas con diabetes Tipo 1, ¿por qué no yo?

Claro, me temblaban las manos y estaba sudando cuando firmé el formulario de consentimiento final, pero era algo que sentía que necesitaba hacer.

Las dosis

Recibí mi primera dosis a mediados de agosto. Fue una primera cita larga llena de muchas firmas, pruebas y preguntas. Recibí mi primera dosis ese mismo día, con una probabilidad de 50/50 de que me tocara la vacuna o el placebo. Al día siguiente sentí algo de dolor en el brazo, pero nada más. En secreto esperaba al menos un pequeño escalofrío o dolor de cuerpo, pero nada. Estaba decepcionada, pero también tenía esperanzas, ya que se esperaba que los síntomas empeoraran después de la segunda dosis y que tenía un ganglio linfático ligeramente inflamado en el cuello. Un mes después, a mediados de septiembre, recibí una segunda dosis, que nuevamente no produjo efectos secundarios inmediatos y ni siquiera hizo que el ganglio linfático se hinchara nuevamente. Curiosamente, después de ambas dosis, mis necesidades de insulina disminuyeron un poco durante cuatro días, y el cuarto día necesité ~ 30% menos de insulina. También desarrollé eccema en la cara, que es algo que probablemente habría desarrollado en algún momento de mi vida, ya que tenemos antecedentes familiares de muchos problemas de la piel.

En octubre me hicieron una prueba de anticuerpos y me sorprendió descubrir que efectivamente tenía anticuerpos. Aún no sé con certeza si me pusieron la vacuna, pero según los ganglios linfáticos, el brazo dolorido y las pruebas de anticuerpos, parece bastante seguro. Como estoy aislada y nadie que conozca ha tenido síntomas de COVID-19, sería muy poco probable que desarrollara anticuerpos por cualquier otra razón.

Nota del editor: De acuerdo con las pautas provisionales de los CDC, las pruebas de anticuerpos COVID-19 no son 100% precisas y pueden resultar en falsos negativos y falsos positivos.

Aunque tengo anticuerpos y podría suponer que me tocó la vacuna, no sabía qué tan efectiva era en realidad. Decidí seguir tratándome como si no estuviera vacunada y no correr riesgos. Ahora que se ha anunciado que la vacuna tiene una eficacia del 95 %, puedo sentirme más cómoda volviendo a una especie de vida normal. Aun así, ha sido difícil revertir la ansiedad y el miedo que parecen haberse convertido en parte de la vida diaria durante los últimos diez meses. Todavía me siento incómoda cuando veo a alguien sin mascarilla, ni siquiera empiezo a considerar reuniones grandes y me quedo en casa tanto como sea posible. Los cambios para mí han sido pequeños: poder ir al supermercado, tomar una taza de café con un amigo cercano y empezar a buscar trabajo nuevamente. Para nuestra familia, lo que no tiene precio fue simplemente la sencillez de irse a la cama con tranquilidad.

Qué sigue

En los próximos días, los participantes del ensayo se enterarán sobre el proceso de dar a conocer el estudio ciego por si nos ofrecen una vacuna en otro lugar. Lo más probable es que opte por permanecer en ciego para mantener la validez del estudio. Mientras continúe dando positivo en la prueba de anticuerpos, personalmente no siento la necesidad de dejar de estar en ciego oficialmente, ya que imagino que esto significa que tendría que ser retirada del ensayo.

Por razones de privacidad, no diré en qué centro de prueba participé, pero puedo decir que los encargados fueron increíbles. El personal y los coordinadores del estudio dejaron claras mis expectativas como participante y respondieron a cualquier (y todas) mis preguntas e inquietudes. Estoy muy agradecida de haber tenido la oportunidad de recibir una vacuna desde el principio y de haber podido ayudar potencialmente a otros en el proceso. No puedo agradecer lo suficiente a Moderna, sus científicos y sus equipos de investigación por la tranquilidad y la protección que me han brindado a mí y a mi familia.

Originalmente, pensé que 2020 iba a ser mi año: el año en que me graduaría, haría un IronMan, viajaría, viviría la vida, trabajaría duro y visitaría las escuelas de medicina de mis sueños. Ahora, 2020 ha sido el año que me recordó que debo estar agradecida por todas las cosas que ya tengo. Aún tuve la oportunidad de ponerme la toga y el birrete, aunque fuera en casa. Encontré una forma diferente de trabajar, una forma diferente de entrevistarme en las universidades y planeé mi propio triatlón. La vida en ‘pausa’ me ha recordado lo valioso que es el tiempo de calidad con la familia, el placer de un buen libro y lo fácil que es dar las cosas por sentado.

ESCRITO POR Zoe Cook, PUBLICADO 12/21/20, UPDATED 12/21/20

Zoe Cook se graduó recientemente de UT Austin con un título en Psicología y seguirá una carrera en medicina. Fue miembro del equipo Beyond Type Run 2019, compitiendo con un grupo de otros tipos 1 en el TCS New York City Marathon.